Del Diario de...

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.*.Princesa Alegría.*.

jueves 10 de diciembre de 2009

Caminos y tiempo

Voy caminando, trazando los pasos que deseaba trazar. He dejado las prisas por llegar al mañana y ahora disfruto el hoy que es el que ahora vivo y ahora tengo.

Muchas cosas maravillosas han pasado en éstos meses, algunas del corazón que impensablemente de pronto se dan, momentos que quise en un tiempo y se construyen paso a paso.


Tres opciones a elegir en el rubro profesional y aún no tengo claro, pero en éste par de semanas se ha abierto el panorama, como abanico. Decisiones por tomar, a elegir. A momentos tengo el nudo en la garganta por no poder decir, en otras tantas tan sólo dejo ir el humo del cigarrillo con los pensamientos. Miro atrás y la estela del esfuerzo va dejando huella.. miro al frente con la certeza de que estoy en donde quiero estar y voy hacia el camino correcto.


Estoy feliz.

martes 1 de diciembre de 2009

Küss den Frosch

Lo particular y lo universal - Cortazar

Un cronopio iba a lavarse los dientes junto a su balcón, y poseído de una grandísima alegría al ver el sol de la mañana y las hermosas nubes que corrían por el cielo, apretó enormemente el tubo de pasta dentífrico y la pasta empezó a salir en una larga cinta rosa. Después de cubrir su cepillo con una verdadera montaña de pasta, el cronopio se encontró con que le sobraba todavía una cantidad, entonces empezó a sacudir el tubo en la ventana y los pedazos de pasta rosa caían por el balcón a la calle donde varios famas se habían reunido a comentar las novedades municipales. Los pedazos de pasta rosa caían sobre los sombreros de los famas, mientras arriba el cronopio cantaba y se frotaba los dientes lleno de contento. Los famas se indignaron ante esta increíble inconsciencia del cronopio, y decidieron nombrar una delegación para que lo imprecara inmediatamente, con lo cual la delegación formada por tres famas subió a la casa del cronopio y lo increpó, diciéndole así:

-Cronopio, has estropeado nuestros sombreros, por lo cual tendrás que pagar.

Y después, con mucha más fuerza:

-¡Cronopio, no deberías derrochar así la pasta dentífrico!